Lo de Central en ofensiva fue muy endeble en la derrota ante Huracán. No registró ningún remate franco al arco, lo cual también explica la caída por 2 a 0 en el Ducó.
Para un equipo que pretende ganar hay un requisito indispensable que debe cumplir y del cual no puede apartarse ni medio milímetro: debe llegar al arco rival con cierto peligro, con algo de claridad para que no todo quede librado al azar o a algún rebote salvador. Central fue un equipo tan pero tan liviano que no hubo registros en el Tomás A Ducó de algún remate del canalla dentro de los tres palos. Ninguno. Por eso a Huracán se le hizo tan fácil. Apenas un par de aproximaciones, pero remates al arco, ninguno. En eso se explicó también claramente la derrota.
En ese primer tiempo en el que equipo corrió siempre detrás de la pelota y sin poner manejarla cuando la tenía, inquietar a Galíndez fue prácticamente una odisea. No hubo ni siquiera aproximaciones con algo de peligro. Claro, fue por eso que a Russo no le quedó otra que meter mano en el entretiempo. Ahora, después de eso la cosa no cambió demasiado.
Es cierto que Central logró algo más de fluidez y circulación, pero se debió a que Huracán ya no era el de antes. Pero el desconcierto era tal que a los 4 minutos Campaz jugó rápido un córner y Malcorra envió el centro cuando ni Quintana ni Mallo habían casi llegado al área. El uruguayo llegó a involucrarse en la jugada, pero con mucho esfuerzo.
Y hubo que esperar hasta los 41 minutos para ese remate de Jonatan Gómez de afuera del área que se muy alto y ancho. No fue al arco, como tampoco lo fue el remate de Franco Ibarra (la tiró por encima del travesaño), desde el piso, luego de Carlos Quintana la bajara con algo de dificultad tras un córner.
A Central el partido lo pasó por arriba en todo aspecto y el terreno en el que más lo sufrió fue en el defensivo, por eso la diferencia futbolística que le marcó este Huracán que no llegaba para nada bien. Pero la ofensiva auriazul fue también una materia en la que se llevó una deuda gigante, sobre la que deberá trabajar. Tiene los jugadores para hacerlo y de hecho viene de demostrarlo en el torneo anterior, pero de a ratos este equipo muestra baches, como en este partido, en el que no le acertó a los tres palos.
