En un contexto actual en el que la morosidad crediticia crece en todo el país de la mano de la crisis económica —familias que se endeudan para pagar comida y servicios—, se visibiliza una problemática afín que es la del endeudamiento crónico y la compulsión por los gastos desmedidos. Esta escena tiene un espacio de contención y ayuda en Rosario a través de Deudores Anónimos.
Se trata de una red internacional que funciona de manera presencial en la ciudad desde hace un año. Andrea, integrante y una de las impulsoras del grupo local, detalló, en diálogo con El Contestador (Radio 2), cómo la iniciativa acompaña a las personas que buscan superar sus problemas económicos mediante un programa similar al de Alcohólicos Anónimos y relató en primera persona cómo logró transformar el calvario financiero en una vida de solvencia y tranquilidad.
Según explicó la integrante de la organización, el espacio de escucha y trabajo está abierto a «cualquier persona que tenga alguna conducta disfuncional con el dinero, compradores compulsivos, personas que no pueden dejar de sacar préstamos personales, usar tarjetas de crédito y estar siempre con cuotas permanentemente».
Para muchos, el ahogo que generan las finanzas se transforma en un padecimiento físico y mental. En su testimonio personal, Andrea confesó que años atrás llegó a tener cinco o seis plásticos bancarios y que el peso de los vencimientos no le permitía descansar con normalidad. «Me acostaba pensando en la deuda y me despertaba pensando en la deuda», relató, y sumó que a veces se levantaba a las tres de la mañana con una fuerte angustia en el pecho al recordar el dinero que debía juntar para el día siguiente, con la falsa ilusión de que al despertar el problema iba a desaparecer.
Un cambio de vida radical
El camino hacia la recuperación comenzó hace cuatro años, cuando finalmente se decidió a leer un libro sobre la organización que le habían regalado una década atrás en Buenos Aires. Al verse reflejada en esas páginas, buscó contención en la virtualidad, ya que en aquel momento no existían reuniones en el territorio santafesino.
Las herramientas que le brindó la red le permitieron dar de baja las tarjetas al poco tiempo de ingresar y saldar todas sus obligaciones en un plazo de dos años. “Yo me saqué mil kilos de encima”, reconoció. Además, destacó que en la actualidad cuenta con un fondo de contingencia y reservas, algo que en su peor momento consideraba totalmente impensado.
“Solo por hoy estoy solvente, no tengo deudas y no adquiero deudas no garantizadas”, aseguró, tomando prestado el reconocido principio del programa de recuperación. La vocera enfatizó que ahora puede adquirir bienes de contado, como electrodomésticos o arreglos para su casa, sin recurrir a la financiación bancaria constante. «Yo hoy no vuelvo a ese infierno nunca más», confió.
Dónde pedir ayuda
Deudores Anónimos cumplió 50 años a nivel global y su principio espiritual fundamental es el anonimato, lo que coloca a todos los asistentes en un plano de estricta igualdad, sin importar la magnitud del pasivo que arrastren.
En Rosario, los encuentros presenciales se llevan a cabo los viernes a las 19 en el Colegio San José, ubicado en Presidente Roca 150. Por otro lado, quienes residen en localidades aledañas y tienen dificultades para trasladarse hasta el centro de la ciudad, pueden contactarse a través del sitio web oficial deudoresanonimos.org para acceder a los grupos de WhatsApp y participar de reuniones virtuales de habla hispana que se realizan todos los días en distintos horarios.