A pesar del paro anunciado por Amsafé y Sadop en rechazo a la propuesta salarial del gobierno de Santa Fe, las clases comenzaron este lunes 2 de marzo tanto en escuelas públicas como en colegios privados de Rosario. En muchos casos, la amenaza de descontarles el día y perder el premio de Asistencia Perfecta empujó a que docentes de nivel inicial, primario y secundario concurrieran a sus establecimientos educativos. El dinero que perderían por no concurrir esta jornada es significativo en un momento en que muchos pelean para llegar a fin de mes.
El gobernador Pullaro había pedido a las familias que llevaran a sus hijos a clases, más allá del anuncio de huelga. Y envió incluso un mensaje directo a los padres: “Les pido que el lunes lleven a sus hijos a las escuelas. Más allá de la decisión de los gremios, todas las escuelas van a estar prestando el servicio, entendiendo que la educación es una prioridad”.
Eso es lo que se vio en una recorrida temprano por la ciudad. Muchas familias llevando a sus hijos al colegio y establecimientos educativos abiertos, un movimiento propio de una primer jornada escolar. Con el comienzo de clases, la fisionomía de la ciudad cambió: el tráfico se volvió intenso, empezaron las dobles filas de vehículos en las puertas de las escuelas y aumentó la cantidad de colectivos circulando, entre otras particularidades.
Este lunes, la mañana en el centro rosarino, zona de gran concentración de colegio, comenzó al compás de «Aurora», la clásica canción patria que suena durante el izamiento de la bandera argentina en las instituciones educativas. Las notas de esa canción se escuchaban invariablemente cerca de los establecimientos.
Todavía falta para escuchar bombas de estruendo y sentir olor a bengala cuando se transite cerca de una escuela. El Último Primer Día (UPD) es una celebración que realizan los estudiantes de quinto año de secundario para celebrar la última vez que tienen su primer día de clases. Este lunes, no se vieron rastros de festejos de UPD, pero se espera que la celebración tome lugar cuandoa avance la semana, cuando los quintos años de las diferentes escuelas comiencen su último ciclo lectivo de educación obligatoria.
Comenzaron las clases con descontento docente
Pero el primer día del ciclo lectivo 2026 no fue uno más. La lucha docente por mejorar sus salarios se hizo sentir.
«Los docentes necesitan vivir en dignidad. Nuestros reclamos no van a cesar», expresó una de las directivas del Normal 1, escuela ubicada en Entre Ríos al 1100. Este lunes, y a pesar del paro convocado por los gremios docentes, el ciclo lectivo se dio por comenzado pero las maestras de la escuela hicieron allí un abrazo simbólico a la institución previo al izamiento a la bandera.
«Hoy abrimos las puertas de la escuela pública, para invitarlos a que nos acompañen, esto es una lucha de todos. Que el derecho a la educación pública no sea cerciorado ni para los estudiantes ni para los docentes», agregó la directiva. En la puerta del Normal 1 este lunes se vieron carteles en apoyo a la lucha docente, muchos de ellos fueron traídos por las madres de los alumnos.
Una situación del mismo orden se vivió en la Escuela Sáenz Peña, ubicada en la esquina de Sarmiento y Catamarca. En la puerta de la institución educativa se vieron carteles en defensa a la al reclamo salarial docente.
«Sin salarios dignos, no hay educación de calidad», rezaba una de las pancartas. Este lunes los padres de los alumnos de la Sáenz Peña decidieron no llevar a los chicos a la escuela en apoyo a la lucha del gremio docente.
Qué rechazaron los docentes
La propuesta del Ejecutivo provincial fue un incremento del 12,5% hasta junio distribuido mes a mes: 2,6% en enero, 2,1% en febrero, 2,2% en marzo, 2% en abril, 2% en mayo y 1,6% en junio. A eso se sumaría una recomposición del 3 % por el segundo semestre de 2025 y un piso mensual de $170.000 desde febrero hasta junio.
Para proteger los salarios más bajos, el Ejecutivo provincial fijó además un mínimo garantizado de $75.000 de aumento para enero, a abonarse por planilla complementaria, y un piso mensual de $170.000 desde febrero hasta junio, para asegurar que ningún trabajador perciba incrementos por debajo de ese monto.
Para los docentes, la oferta no cierra. La inflación acumulada y el deterioro salarial de los últimos meses son el argumento central del rechazo. Frente al 12,5% oficial, Amsafé planteó un pliego de demandas que va bastante más allá de la discusión salarial inmediata. El gremio exige un 33% de recomposición salarial, muy por encima de lo que el gobierno está dispuesto a ofrecer por ahora. A eso le suma una cláusula gatillo para que los salarios no queden rezagados frente a la inflación, una herramienta que el Ejecutivo provincial ha resistido sistemáticamente.
El resto del pliego incluye aumentos simultáneos para jubilados y fin del aporte solidario, convocatoria inmediata a concursos y traslados, derogación del presentismo y mejoras en la salud laboral.

